Nuevos tiempos, nuevos desafíos, nuevos espacios
Queridos amigos, amigas, hermanos, hermanas y colaboradores de DIACONÍA:
Nacimos como el brazo social de la Iglesia Luterana, inicialmente como un programa de respuesta a la emergencia ocasionada por el terremoto de 1970. Más adelante, en 1983, nos constituimos oficialmente como DIACONÍA.
Durante todos estos años, la Iglesia Evangélica Luterana en el Perú nos acogió en su inmueble ubicado en el distrito de Breña, un lugar entrañable desde el cual impulsamos nuestra misión y nuestro compromiso con el desarrollo de las comunidades. Desde este espacio, compartimos importantes experiencias junto a nuestros vecinos y vecinas, destacando hitos significativos como la apertura de la “olla común” en el año 2020, como una respuesta solidaria frente a la pérdida de empleos y la dificultad de muchas familias para sostener sus hogares a causa de la COVID-19.
Hoy, bajo la guía de Dios, nos corresponde dejar estas instalaciones para continuar nuestro quehacer institucional desde una nueva sede.
Por ello, queremos informarles que nos mudamos al Cercado de Lima, a nuestra oficina ubicada en la calle Julio Rodavero N° 682, primer piso. Desde allí, seguiremos trabajando con firmeza bajo el mandato diaconal de servir al prójimo a través de nuestra acción social.
Sean todos y todas bienvenidos. Este cambio representa una oportunidad para seguir construyendo historias que se sumen a nuestra memoria institucional, forjada gracias al compromiso y la entrega de generaciones de colaboradores, colaboradoras, miembros del Consejo Directivo, asociados y asociadas.
Desde aquí, reafirmamos nuestra misión: inspirados en el amor de Dios, acompañamos a la población vulnerable y en riesgo en la construcción de sociedades resilientes y en el pleno ejercicio de sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales.
Con gratitud por el camino recorrido y con esperanza por esta etapa que iniciamos, renovamos nuestro compromiso de seguir sirviendo, acompañando y construyendo junto a las comunidades rurales andino-amazónicas que dan sentido a nuestra labor.
Les esperamos con alegría en este espacio, que desde ahora también es casa de todos y todas quienes comparten el propósito de DIACONÍA.