Apoyo a los pequeños agricultores en el desarrollo de sistemas de producción agroecológicas - APADESPA

Jueves, 03 Agosto 2017 15:09

 

 

Período de implementación:

Enero 2016 - Diciembre 2017

Objetivo:

Familias de pequeños productores de la región Huánuco gestionan sus sistemas de producción adaptados con éxito a los desafíos del cambio climático y mejoran sus condiciones de vida sostenible.

Zona de Intervención:13 localidades de los distritos de Chavín de Pariarca, Jacas Grande, Marías y Chuqis, provincias de Huamalies y Dos de Mayo, región Huánuco

Financiamiento:

Fondo de las Américas(FONDAM) / Pan para el Mundo - Servicio Protestante para el Desarrollo

Socios:

Municipalidad Provincial de Dos de Mayo / Municipalidad Provincial de Huamalies / Municipalidad Distrital de Chavín de Pariarca / M,unicipalidad Distrital de Jacas Grande / Municipalidad Distrital de Marías / Municipalidad Distrital de Chuquis / Asociación de Productores Agroecológicos de la Cuenca Alta del Río Marañon (APACARMA) / Programa Tambos San Marín (Chavín de Pariarca), Mishquej y Carhuapata (Jacas Grande)

Componentes: Manejo sostenible de los ecosistemas en un contexto de cambio climático / Asociatividad / Artículación comercial a mercados locales, regionales y nacionales

Metodologías aplicadas: Escuelas de campo (ECASs) / Competencias como base de las Economías a través de la Formación de Empresas (CEFE)

Logros:

  • 13 Comités de Productores en proceso de fortalecimiento para la producción agroecológica de quinua, tarwi y aguaymanto
  • 1Centro de Mejora de la Calidad y Negociación en proceso de implementación
  • Implementacion de la estructura de certificación orgánica (Comité de certificación, SIC, Inspectores internos, técnicos y agricultores(as), croquis de parcelas, entrega de formatos y registro de actividades) como parte del sistema para la obtención de la certificación orgánica.

Descripción del Video

Publicado el 4 ago. 2017

El proyecto APADESPA tiene como propósito de mejorar los ingresos económicos de 300 pequeños productores y sus familias, a través del incremento de los rendimientos de los cultivos de quinua, tarwi y aguaymanto. Es ejecutado gracias al apoyo del Fondo de las Américas (FONDAM) y de Pan para el Mundo.

 

El presente proyecto surge como la segunda fase de un primer proyecto trabajado por nuestra institución en la cuenca alta del río Marañón. Actualmente las familias productoras de la Asociación de Productores de la Cuenca Alta del río Marañón-APACARMA, vienen desarrollando la producción de sus cultivos de quinua, tarwi y aguaymanto con una tecnología productiva tradicional. Si bien los productores de la zona practican algunas técnicas ancestrales como la rotación y asociación de cultivos, y la selección de semillas por fenotipo y productividad; todavía se presentan algunos problemas como: el bajo poder germinativo, la poca resistencia a la variabilidad climática, la latencia de enfermedades en el material genético, los cruces entre variedades, entre otros; lo que se traduce en bajos rendimientos y, en ocasiones, en pérdida de la cosecha. A esto se suma el bajo nivel educativo de los productores y productoras que limita la adopción de nuevas tecnologías productivas, que aunado a su poca capacidad de acceso a las mismas, genera que no puedan alcanzar los estándares productivos que actualmente demandan los mercados más dinámicos.

La primera etapa contribuyó ha mejorar los rendimientos de estos cultivos, pero aún se requiere alcanzar los rendimientos promedio que se dan a nivel nacional: actualmente el rendimiento de quinua en el proyecto es de 1000 kg/ha frente al promedio nacional de 1,162 kg/ha; el rendimiento de tarwi es de 900 kg/ha frente al  promedio nacional de 1,160 kg/ha y, el rendimiento de aguaymanto es de 3,500 kg/ha frente al promedio nacional de 25,000 kg/ha. También, se ha logrado controlar las plagas y enfermedades mediante la aplicación de técnicas agroecológicas, sin embargo debido a la variabilidad climática aún persiste la incidencia de plagas y enfermedades, lo que está teniendo efectos notorios en las cosechas, en la seguridad alimentaria y en la economía de los productores; quienes muchas veces frente a esta situación, recurren a soluciones convencionales sin tomar en cuenta las consecuencias posteriores de estas prácticas. Finalmente, se da poca importancia a la preservación de la calidad de los productos, que conlleva a que se obtenga precios bajos al comercializar sus productos.

 

 

En cuanto al tema organizacional, se ha notado que pese a que los productores y productoras tienen intereses comunes que podrían favorecer su cohesión, APACARMA, está viviendo una crisis de representatividad debido a que sus líderes no han sido formados ni han desarrollado las capacidades que permitan aglutinar personas y voluntades en pos de alcanzar un objetivo común. Cada vez es menor la participación de sus directivos en espacios locales y de decisión, lo cual restringe la búsqueda de propuestas y proyectos que beneficien a sus asociados. A esto se suma, la débil organización de los comités de productores y productoras de APACARMA que no sólo no permite generar sinergias sino que en algunos casos mina su representatividad. Por otro lado, la gestión comercial de APACARMA no funciona adecuadamente, porque los productores no comercializan de manera conjunta, lo que trae como consecuencia la presencia de intermediarios, quienes les ofrecen precios muy bajos o en su defecto usualmente enganchan la cosecha con anticipación a cambio de víveres, útiles escolares o préstamos de emergencia.

Esto está impidiendo a los productores y productoras relacionarse con los mercados más dinámicos, ya que el hacerlo conlleva unos costos fijos y un nivel de organización que ahora no tienen, por esta razón, actualmente  la oferta de esta zona solo abastece a mercados locales, obteniendo bajos precios por sus ventas.

Otro aspecto importante a considerar es que las cabeceras de las microcuencas del Huasphay y Contan vienen presentando serios problemas que afectan el aprovisionamiento continúo de los servicios ambientales a  las localidades de la cuenca Alta del río Marañón.

Se observa que en más de 1200 hectáreas de  cabecera de cuenca, hay fuertes procesos de erosión de suelos y también pérdida de cobertura vegetal, que está provocando el deterioro de los acuíferos, reduciendo el flujo hídrico en los afloramientos de las fuentes de agua. Esto se debe a que la cubierta vegetal compuesta por diversas especies herbáceas,  arbóreas y arbustivas de altura, viene soportando acciones destructivas como la quema, el sobre pastoreo, la extracción descontrolada de leña y otros. A esto se suma la pérdida de los bosques nativos por la ampliación de la frontera agrícola, que genera la disminución de las funciones ecológicas del agro ecosistema, afectando el equilibrio del sistema suelo-planta, repercutiendo en la fertilidad del suelo y disminuyendo la oferta de agua.

También se debe mencionar que hay inacción de la población para implementar prácticas colectivas o individuales que conserven el recurso natural debido a que todavía la conciencia ambiental de cada poblador es limitada, en ese sentido temas como: recurso natural y medio ambiente, conservación de suelos, conservación de agua, manejo de viveros y producción de plantones, reforestación y manejo en campo definitivo, no se encuentran entre sus prioridades. En ese marco, el proyecto tiene como fin Contribuir a mejorar la calidad de vida de las familias de pequeños productores de la región Huánuco en un contexto de cambio climático.

 

Resultados

Las microcuencas del Huasphay y Contan (primcipalmente las zonas de cabecera) proveen servicios ambientales a 13 localidades de cuenca Alta del río Marañón, disminuyendo la erosión y el deterioro de los acuíferos.

Asociación de Productores de Cuenca Alta del Río Marañon - APACARMA incrementan la producción y productividad con variedades resistentes a los efectos del cambio climático y con técnicas agroecológicas de los cultivos de quinua, tarwi y aguaymanto.

Asociación de Productores de la Cuenca Alta del Río Marañón - APACARMA, es capaz de comercializar sus productos andinos colectivamente, logrando precios rentables con su articulación directa a mercados, local, regional y nacional.

 

 

Testimonio Juan Palacios Barrionuevo
Secretario del comité de usuarios de agua del reservoio Atecraya, provincia de Huamalies, Huánuco.

Mi nombre es Juan Palacios Barrionuevo, tengo 42 años de edad y soy natural del Caserío Micarín. Estoy casado con Maura y tenemos cuatro hijos menores de edad, tres son varones y una mujer. Actualmente soy delegado de mi comité ante la APACARMA; además soy secretario del comité de usuarios de agua del reservorio Atecraya en mi caserío. Me dedico principalmente a la agricultura; también crío vacuno y cuyes para nuestra alimentación. Siembro mayormente papas, quinua, chocho (tarwi), durazno, porocsa (conocido también como tumbo o purush), maíz, trigo, cebada; tengo unas plantas de aguaymanto. De lo que sembramos, vendemos parte de la producción de papa, quinua, chocho y durazno. 

Participo en los proyectos de DIACONÍA desde el año 2007; primero en el proyecto de durazno, luego con el MESAACC y ahora con este nuevo proyecto para la comercialización de quinua, chocho y aguaymanto, con el que estamos reforzando el manejo orgánico que ya hemos venido practicando, pero ahora para la certificación orgánica. Por esto, tenemos que ser más cuidadosos en cumplir las recomendaciones para obtener nuestra certificación y poder vender a mejor precio nuestros productos. Seguimos sembrando quinua mejorada Rosada y Blanca de Junín, que nos trajeron con el proyecto MESAACC. Y, en esta nueva campaña, también sembraremos chocho de la variedad Andenes y luego plantaremos aguaymanto que vamos a almacigar en el vivero comunal. Recibimos capacitaciones para el manejo orgánico de nuestros cultivos de manera intensiva. Además, estoy preparando compost y biol para el abonamiento de mis parcelas.
Con DIACONÍA hemos aprendido a mejorar nuestra alimentación, preparando comidas balanceadas. Asimismo, hemos podido variar nuestros cultivos y a manejarlos mejor, por lo que ahora tenemos semillas de variedades que rinden más y tienen buenos precios, como el durazno, la quinua y chocho. Con la quinua Rosada y Blanca de Junín sacamos entre 500 a 600 kg por yugada (2000-2400 kg/Ha) y del chocho manejado con técnicas orgánica sacamos entre 300 a 400 kg por yugada (1200-1600 kg/Ha). Y a pesar que el precio de la quinua bajó, nos sigue produciendo ganancias para invertir nuevamente y no tener que salir a buscar trabajo en otras partes. A pesar de esto, los agricultores enfrentamos varias dificultades, como la disminución de precios de productos en el mercado (como fue el caso de la quinua), y la escasez de lluvias que no ayudó a un buen llenado del grano de quinua y chocho.
Con la certificación orgánica podremos ganar algo más, como lo hacen los que exportan cacao, maca, kiwicha, café. Para esto, hemos aprendido que la organización de los agricultores es clave para obtener nuestro certificado. Y aun cuando tengamos poco volumen de producción, siendo miembros de una asociación podremos comercializar. Por ejemplo, yo sólo tengo 30 plantas de aguaymanto y en lugar de perder la parte que no podremos consumir, con la asociación podré conseguir apoyo para comercializar el excedente de mi producción, cosa que de otra manera no podría lograr.
Creo que sin el apoyo de DIACONÍA hubiera sido muy difícil pensar en la certificación orgánica, en formas de innovar y mejorar el cuidado de nuestras chacras y valorar nuestro esfuerzo para lograr un manejo orgánico. Participé en una pasantía a San Juan de Marambucu en Huánuco, donde pude ver el riego por goteo en granadilla y me dio la idea para implementar el riego por aspersión en mi chacra.
La certificación orgánica nos permitirá acceder a mercados que paguen mejor precio, y es la muestra de nuestra contribución al cuidado del ambiente. Junto con esto, hay que evitar las quemas, reforestar más, hacer zanjas de infiltración, y sobre todo, evitar el uso de productos químicos que tanto daño hacen al medio ambiente.


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